

Funcionarios del Departamento de Defensa de Estados Unidos informaron al Congreso que la primera semana de operaciones militares del país norteamericano y Israel contra Irán tuvo un costo aproximado de 6.000 millones de dólares, según reportó el periódico The New York Times.
De acuerdo con el informe citado por el medio, alrededor de 4.000 millones de dólares del gasto total durante los primeros siete días del conflicto se destinaron a municiones, principalmente a misiles interceptores utilizados para neutralizar proyectiles lanzados por la República Islámica.
Según los funcionarios estadounidenses, la destrucción de parte de las defensas aéreas iraníes ha permitido al Pentágono ajustar su estrategia de ataque.
En esta fase del conflicto, la planificación militar contempla reducir el uso de misiles, considerados costosos y limitados en disponibilidad, y priorizar bombas de gravedad guiadas con precisión, que son más económicas y se encuentran en mayores cantidades en los arsenales. Estas bombas son lanzadas desde aeronaves militares.
En el plano político, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha exigido públicamente una “rendición incondicional” por parte de Irán.
Mientras tanto, funcionarios del gobierno estadounidense se preparan para la posibilidad de un conflicto que podría extenderse durante varias semanas. Legisladores del Estados Unidos vinculados al Partido Republicano anticipan que el Ejecutivo podría solicitar al Congreso recursos adicionales para financiar las operaciones militares.
El conflicto se desarrolla en un contexto regional de alta tensión en Oriente Medio. Paralelamente, reportes internacionales señalan que Irán ha iniciado un proceso para elegir un nuevo líder, mientras los mercados energéticos registran incrementos en los precios del petróleo en medio de la escalada militar.